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Cómo hacer que las visitas para la vacunación sean menos estresantes

El calendario de vacunación habitual para los niños/as implica recibir bastantes vacunas durante el primer año, y esto puede hacer que hasta el niño/a más tranquilo/a pierda los nervios. Sin embargo, las vacunas son sumamente importantes para ayudar a mantener a tu pequeño sano y protegido contra enfermedades graves.

Afortunadamente, hay muchas cosas que puedes hacer para que tu bebé se sienta a gusto en la consulta del profesional de la salud —incluso cuando hay que ponerle vacunas— y para que tú también te sientas bien allí.

Cómo puedes ayudarte a sentirte menos estresado

Prepárate. Seamos sinceros: muchos padres se estresan ante las visitas al médico. Y a veces este estrés puede surgir por el miedo a lo desconocido. Así que, si tienes alguna pregunta sobre la visita o las vacunas, pregúntale al profesional de la salud de tu niño/a. Puedes ponerte en contacto antes de la cita (llamando por teléfono o enviando un mensaje por Internet) o anotar tus preguntas con antelación para hacerlas el mismo día.

Finge hasta que lo consigas. Si la preparación no te ayuda a sentirte menos estresado, querrás hacer todo lo posible por mantener la calma para poder apoyar mejor al bebé, ayudarle a sentirse positivo respecto a la experiencia y hacer que cualquier pequeño pinchazo de la vacuna sea solo un momento en una visita por lo demás agradable. Así que, si en realidad no te sientes tranquilo, es recomendable que al menos actúes con calma y no te muestres nervioso. Incluso los niños/as muy pequeños son increíblemente observadores, y si notan que estás tenso, es posible que ellos también empiecen a preocuparse.

Una nota sobre la fobia a las agujas: algunas personas tienen un miedo paralizante a las agujas, lo que puede hacer que las visitas al médico sean, comprensiblemente, todo un reto. Si este es tu caso, pregunta al médico del niño/a cómo podéis colaborar para administrar este miedo, de modo que puedas sentirte lo mejor posible con respecto a la experiencia y tu niño/a pueda seguir recibiendo sus vacunas.

Cómo puedes ayudar a tu bebé a sentirse menos estresado

  • Conoce la rutina. Casi siempre, la parte fácil de la visita es la primera. Las mediciones, hablar sobre la salud y el desarrollo, y cualquier otro examen relevante son la primera parte de la visita. A continuación, el pediatra suele marcharse y una enfermera o un asistente médico volverá con las vacunas. ¡Recoge tus cosas durante este pequeño descanso para que puedas salir fácil y rápidamente una vez que hayan terminado!
  • La alimentación y los chupetes. La mayoría de los bebés responden muy bien a la lactancia o al uso de un chupete durante las vacunas. Si están muy alterados antes de la visita, puedes ofrecerles cualquiera de las dos cosas inmediatamente después de las vacunas.
  • ¡Mantén una actitud positiva! Habla de todas las cosas divertidas que pasarán en la visita de tu pequeño al profesional de la salud. ¿Hay una pecera en la sala de espera? ¿Algunos juguetes y libros geniales que no tienes en casa? Incluso puedes ilusionarte con lo que puede rodear la visita: ¿pasáis por un parque de camino allí o vais a comer algo de camino a casa? Habla de esto antes de la visita y señala todas estas cosas emocionantes mientras estéis allí. Y no te olvides de hablar de cómo ir al médico ayuda a que se mantenga sano y fuerte. Todo esto puede ayudar al bebé a crear asociaciones positivas con las visitas al médico.
  • Sé sincero. Cuanto más crece el bebé, más importante es esto. Habla con sinceridad sobre lo que ocurre en una visita al médico, lo que a veces puede incluir ponerse vacunas. Es especialmente bueno hacerlo mientras jugáis juntos a simular. Improvisa con lo que tengas a mano: un lápiz de colores puede convertirse fácilmente en una aguja de juguete. Cuando le pongas una «inyección» a tu niño/a, dile que notará un pinchazo rápido de la aguja, pero que se acabará enseguida y que luego se sentirá perfectamente bien. Y asegúrate de turnaros y que él también te ponga una «inyección»: después del pinchazo rápido, sonríele y hazle saber que te sientes bien.
  • Aprovecha las distracciones. Es totalmente normal que los niños/as tengan miedo a la hora de ponerse una inyección, y a veces las lágrimas son inevitables. Distraer al niño/a antes de la inyección, mientras se la ponen e inmediatamente después de ese pinchazo rápido puede ser de gran ayuda. Puedes cantarle una canción tranquilizadora que le guste, traer la mantita favorita del bebé, un peluche o un juguete con el que acurrucarse o agarrarse durante la inyección, o con el que jugar inmediatamente después. También puedes hacer que miren, por ejemplo, el bonito cuadro de una jirafa al otro lado de la habitación o la luz brillante del techo para que se concentren en algo distinto de la aguja. Los profesionales sanitarios suelen ser expertos en ayudar con todo esto, y se comportarán y hablarán de manera que no llamen la atención sobre las agujas, los pinchazos o los «ay».
  • Sostén al bebé cerca de ti. Los profesionales sanitarios que estén en la consulta también pueden aconsejarte sobre esto. Por lo general, las vacunas se administran en los muslos del bebé. Es útil vestirlo con ropa que permita dejar al descubierto el muslo fácilmente y volver a taparlo enseguida para salir rápidamente. Tendrás que sujetarlo con firmeza contra tu pecho, y es posible que el equipo médico te pida que ayudes a mantener su pierna quieta. Consuela al bebé después de la vacuna. Aunque te hayas preparado por todas partes, ese pinchazo rápido puede hacer que tu pequeño necesite un poco de cariño. Después de la vacuna, acurrúcalo y háblale con voz suave y tranquila. Las sonrisas y el contacto visual tranquilizador también pueden ayudar. Dile que pronto se encontrará bien, que lo ha hecho muy bien y que ha sido muy valiente, incluso si ha estado gritando y tratando de salir corriendo hacia la puerta todo el tiempo.

Todo esto debería ayudar a que la visita de vacunación transcurra sin problemas. E incluso si no habéis podido estar tranquilos todo el tiempo, mantén una actitud positiva y haz todo lo posible para que tu pequeño se sienta bien con la experiencia. Recuérdale al bebé —y a ti mismo— que lo ha hecho de maravilla y que la próxima vez también tendrá una buena visita.

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