Los profesionales de la atención pediátrica atienden a los bebés desde el nacimiento hasta los 18 años. Son especialistas en enfermedades infantiles y en el desarrollo normal. Son tu punto de referencia para cualquier inquietud relacionada con la salud y el desarrollo de tu niño/a, y su presencia es muy habitual durante los primeros años, cuando tendrás muchas citas de rutina. Encontrar al profesional adecuado es importante para tu niño/a, y también para vosotros como padres. Tenga en cuenta que puede elegir entre un pediatra, una enfermera especializada en pediatría o un médico de medicina familiar (encontrará más información sobre estas titulaciones al final de este artículo).
Algunas consultas pediátricas pueden ofrecer una visita o un paquete informativo/sesión para futuros padres. No cuesta nada preguntar si esto está disponible, y puede proporcionarle una valiosa perspectiva sobre cómo se siente la consulta para usted.
Fase 1: La logística (aclarar los aspectos básicos)
- Desplazamientos: Las visitas al pediatra son frecuentes durante los primeros años, y viajar largas distancias con un bebé o un niño/a pequeño suele ser una experiencia negativa
- Dentro de la red: Contar con un profesional que esté dentro de la red de su seguro puede suponer un gran ahorro debido a estas visitas frecuentes
- Circunstancias especiales: Si su niño/a tiene necesidades médicas adicionales conocidas, elegir un pediatra afiliado a un hospital importante o a un hospital infantil puede facilitar mucho la coordinación de la atención
Si vas a elegir un pediatra por primera vez durante el embarazo, intenta comenzar tu búsqueda entre las semanas 28 y 34.
Fase 2: ¿Qué te hace sentir cómodo?
Todos tenemos necesidades diferentes a la hora de sentirnos cómodos con un profesional sanitario. Antes de concertar una cita, ten en cuenta lo siguiente:
- Comunicación: ¿Te gusta el portal digital para pacientes para hacer preguntas rápidas o prefieres las llamadas telefónicas? ¿Existe alguna forma de contactar con su profesional fuera del horario de consulta o hay un profesional de guardia?
- Disponibilidad: ¿Las visitas de control del niño/a sano/a están programadas con antelación o puede elegir los días y las horas? ¿Cuál es la política para las visitas por enfermedad? ¿Se atienden el mismo día o tendrá que acudir a urgencias?
- Compatibilidad cultural: Puede que para usted sea una prioridad buscar un profesional que pueda compartir su origen o género; sentirse comprendida es una parte fundamental de una buena atención.
- Seguridad: ¿Hay salas de espera separadas para niños sanos y enfermos? ¿Cuál es su política de vacunación?
Si está seleccionando un pediatra para un recién nacido, quizá también le interese preguntar si atenderá al bebé en los primeros uno o dos días después del nacimiento en el hospital, y si cuentan con una asesora de lactancia en la consulta.
Fase 3: Conozca las señales de alerta
¡Confíe en su instinto! Quizá le convenga seguir buscando si:
- El desdén: Desestiman tu inquietud por tu niño/a como algo normal sin ofrecer información adicional ni un calendario para el seguimiento.
- Las prisas: Sientes que estás en una cinta transportadora y no tienes tiempo para hacer preguntas.
- La falta de comunicación: Es difícil contactar con la consulta o tardan en responder cuando tu niño/a está enfermo/a.
- Información desactualizada: Su información sobre el desarrollo, la alimentación, el sueño o la seguridad infantil está desactualizada o es intrusiva. En lugar de ayudarte a alcanzar tus objetivos de crianza, te presionan u ofrecen información que ya no está actualizada.
Consejo profesional: Prepárate
- Las fechas importantes: Tu fecha prevista de nacimiento ayuda a la consulta de tu proveedor a calcular cuándo tu bebé necesitará su primera cita. Por supuesto, tendrás que llamar y avisarles después de dar a luz.
- Antecedentes familiares: Cualquier historial conocido de enfermedades infantiles, retrasos en el desarrollo o afecciones crónicas o alergias de cualquiera de los padres.
Cómo interpretar las credenciales de los profesionales sanitarios:
Certificación de la Junta: Los pediatras certificados por la Junta no solo han completado la carrera de medicina y los programas de residencia (formación práctica) en pediatría, sino que también han superado un riguroso examen de la Junta Americana de Pediatría.
Miembro de la AAP: Comprueba si el médico al que estás considerando acudir pertenece a la Academia Americana de Pediatría, lo que indica que se adhiere a las directrices y estándares de la organización.
FAAP: Certificado por la junta y miembro de la AAP
Medicina familiar (ABFM): Los médicos de familia están capacitados para atender a pacientes de todas las edades, incluidos los niños/as, pero no cuentan con formación especializada en pediatría.