Kale: Bajo el microscopio de “Súper Alimento”

El Kale definitivamente merece ser llamado un «súper alimento», ya que es uno de los alimentos más sanos que puedes comer. Durante el embarazo es aún mejor consumirlo, ya que todos sus grandes beneficios nutricionales se comparten con tu bebé.

¿Qué es el Kale o Col rizada?

El Kale es un pariente de hojas rizadas de la col silvestre. Por lo general es de color verde oscuro, pero también puede ser morada, roja, o incluso blanca. A diferencia de la mayoría de las otras plantas, el kale crece en un clima más frío y se puede cultivar durante todo el año. Cuando no se cocina, tiene un sabor terroso y sus hojas son difíciles de masticar.

Porqué el Kale es saludable?

El Kale es muy baja en calorías, contiene alrededor de 2,6 gramos de fibra por taza y tiene una relación muy saludable de 3 a 1 en hidratos de carbono/proteína. Además, el Kale contiene gran cantidad de vitaminas saludables y ácidos grasos, así como antioxidantes y minerales que tienen beneficios a corto y largo plazo.

Las vitaminas del Kale

Sólo una taza de Kale contiene una gran cantidad de vitaminas. En 1 taza, puedes conseguir el 206% de tus necesidades diarias de vitamina A (En forma de beta-caroteno, no en retinol –que se encuentra en fuentes animales), el 134% de la recomendación diaria de vitamina C y el 684% de la recomendación diaria de vitamina K. Estas vitaminas ayudan al cuerpo a mantener los huesos y la piel, curar heridas, fortalecer el cabello y las uñas, combatir infecciones y formar los coágulos de sangre.

El Kale también contiene ácido fólico, el cual ayuda a crear nuevas células en tu cuerpo – Esto es especialmente importante para las mujeres que están embarazadas, ya que se necesita del ácido fólico para el adecuado desarrollo del cerebro del feto.

Los minerales del Kale

El Kale también tiene una abundancia de minerales. Contiene hierro, potasio, manganeso, calcio, cobre, y fósforo. Estos minerales transportan oxígeno por todo el cuerpo, mantienen en equilibrio nuestro contenido de agua, ayudan con la función nerviosa y muscular, así como ayudan a construir los huesos de nuestro cuerpo.

Los ácidos grasos del kale

Nuestro cuerpo no puede producir ácidos grasos omega-3, razón por la cual necesitamos obtenerlos de nuestra dieta. La mejor fuente de omega-3 es el pescado graso, pero el kale también es una muy buena fuente – una taza aporta 121 mg de ácidos grasos omega-3. Estos ácidos grasos esenciales se encuentran en nuestras membranas celulares y cumplen la función de crear las hormonas en nuestro cuerpo, las cuales realizan tareas esenciales para nuestro diario vivir.

Nuestro cuerpo tampoco puede producir ácidos grasos omega-6 por su cuenta, sin embargo, estos se encuentran mas frecuentemente en la mayoría de las dietas a través del maíz y aceite de soja de los alimentos procesados. Una taza de kale proporciona 92,5 mg de ácidos grasos omega-6.

Debido a las grandes cantidades de vitamina K en el kale, las personas que están tomando anticoagulantes como la warfarina pueden ser advertidos de no consumir el kale. No obstante, el kale es una de las mejores opciones a la hora de decidir cómo llenar tu plato. Puede ser utilizado como un sustituto de una variedad de recetas – en realidad en cualquier cosa que utilice verduras de hoja verde como lechuga o espinacas- y se puede incorporar en cualquier comida del día. Debido a que tu cuerpo está compartiendo los nutrientes durante el embarazo, comer este súper alimento te asegurará de que tu bebé reciba los nutrientes necesarios para su crecimiento.


Sources
  • «Try Kale for Vitamin K and Cancer Protection.» NutritionLetter. Tufts University Health & Nutrition Letter, Jul 2013. Web.
  • «Ch. 17: Nutrition During Pregnancy.» ACOG. American College of Obstetricians and Gynecologists, Apr 2015. Web.
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