A kid and adult sit on the floor facing each other in conversation
Georgijevic/E+ via Getty Images

Cómo hablar con preadolescentes sobre las drogas y el alcohol

Como madre o padre de un estudiante de escuela media, es posible que no quieras pensar en la forma en que las drogas y el alcohol podrían empezar a aparecer en su vida, pero hablarle sobre estos temas desde el principio y con frecuencia puede ayudar a darle las herramientas necesarias para mantener su seguridad. 

Según los estudios, preadolescentes prueban el alcohol entre los 11 y los 13 años. Además, los datos (enlace en inglés) sugieren que jóvenes consumen drogas a partir de los 15 años. Sin embargo, en los estados donde el consumo de marihuana es legal, la edad media es quizá menor. 

Aquí una guía para iniciar la conversación.

1. Determina tu propia relación con las drogas y el alcohol.

Lo que les digas a tus hijos sobre las drogas y el alcohol es importante, pero lo que les muestres sobre el consumo de drogas y alcohol es más importante. Si en tu casa se consumen alcohol u otras sustancias a la vista, querrás que su consumo por parte de adultos refleje lo que hablas y fomentas con tus hijos. Por ejemplo, es difícil que niños entiendan los mensajes sobre moderación cuando ven a los adultos descontrolarse. 

Culturalmente, sobre todo para algunos padres, la «hora del vino» o la necesidad de alcohol es una broma frecuente. Pero puede que niños no perciban estas conversaciones de la misma manera. Es una buena idea tener en cuenta la forma en que se habla del alcohol en el hogar. Y si tú eres un cuidador, dedica algún tiempo a considerar tu propia relación con las drogas y el alcohol. Aquí tienes algunas preguntas que hacerte:

  • ¿Las sustancias me dan energía o me deprimen? 
  • ¿Puedo dejar de consumir o consumo regularmente más de lo que pretendía o me embriago?
  • ¿Alguna vez he ocultado lo que consumo (o la cantidad que consumo)?
  • ¿Has preferido beber alcohol o consumir drogas a otras actividades? 

Si tus respuestas a estas preguntas revelan que tu propia relación con las drogas y el alcohol necesita reparación, considera la posibilidad de informar a un profesional de la salud mental, trabajar con un especialista en adicciones o hablar con alguien de la Línea Nacional de Ayuda de SAMHSA en el 1-800-662-HELP (4357). 

Después de todo, niños cuyos cuidadores tienen problemas con las sustancias tienen más probabilidades de empezar a consumirlas antes y de convertirse en adictos que sus compañeros.

2. Aprovecha los momentos de aprendizaje.

Quizá pases junto a un grupo de fumadores al entrar en el centro comercial. O verás a tu hijo viendo «Euforia» con su hermana mayor. Puede que tu pariente se emborrache en la fiesta. Si se producen estos incidentes (u otros similares), aprovecha la oportunidad para hablarles sobre las drogas y el alcohol y los riesgos potenciales. 

Aquí algunas formas de abordarlo:

  • Me pregunto por qué ese personaje estaba haciendo «tal cosa». ¿Qué sabes de «tal cosa»? 
  • ¿Has aprendido algo sobre el alcohol en la escuela? 
  • Me encantaría hablar contigo sobre cómo actuó tío Tim en la cena de la otra noche y responder a cualquier pregunta que puedas tener. 
  • ¿Cómo te sientes cuando los ves vapeando? 

Por otro lado, no sientas que tienes que esperar una oportunidad fácil. Está bien hablar de drogas y alcohol en cualquier momento para mantener el tema abierto y libre de juicios. Evitar estas conversaciones no impedirá que se exponga socialmente a las drogas y el alcohol. Pero practicar cómo manejar esas situaciones puede cambiar las reglas del juego. 

Cuando le hables, procura mantener un tono curioso. También puede ser útil mantener una terminología básica, para que entienda bien lo que estás diciendo. Evita consecuencias o castigos si te habla de una experiencia que tuvo y no estás de acuerdo en cómo la manejó. Sugiere formas o pequeños guiones que podría utilizar la próxima vez. Incluso pueden hacer juegos de rol juntos para ayudarle a recordar lo que tiene que decir y a que se sienta bien haciéndolo.

3. Empieza pronto si conocen a personas que fuman o beben.

Si alguien de tu familia cercana bebe o consume drogas, sobre todo si es en exceso, querrás empezar a hablarle sobre los posibles daños de las drogas y el alcohol cuanto antes. 

En este caso, puede ser en especial útil explicar la diferencia entre beber con moderación y la adicción. Aunque es probable que estudiantes de la escuela media no entiendan cómo funcionan los neurotransmisores del cerebro humano, sí podrán comprender cómolos videojuegos o los dulces de Halloween pueden ser adictivos, y cómo pueden consumir demasiado. 

El objetivo es educar a tus hijos y darles las herramientas necesarias para afrontar las situaciones difíciles cuando se presenten. Las tácticas para asustar no suelen ser una herramienta útil para mantener a salvo a los más pequeños, aunque está bien hablar con sinceridad si alguien en su vida ha tenido cambios vitales negativos o ha muerto a causa de las drogas y el alcohol.

4. Apóyate en recursos que puedan ayudarte.

Si nunca has buscado «libros sobre la adicción» en la barra de búsqueda de Amazon, puede que te sorprenda saber cuántos libros sobre la adicción hay apropiados para la edad de estudiantes de escuela media. 

Algunos de estos libros son:

Dependiendo de la personalidad de tus hijos, así como de tu propio estilo de crianza, puedes leerles este libro en voz alta, utilizarlo como guía de enseñanza o hacer que lo lean por su cuenta.

Revisado por el equipo clínico de Ovia Health


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